Esto es una palabra para el mundo, para ti, para mi, para todos, para quien le guste mi visión de la vida y de las situación; también para quien quiera oponerme y argumentar su oposición... Bienvenidos todos a Mis Ojos de Papel...

martes, 12 de octubre de 2010

Creativo 24/7


Este fragmento de un discurso en una conferencia llegó a mi correo gracias a su autor Alfred Parodi y considero que son palabras, vivencias o simplemente una historia con la que podemos sentirnos identificados. Espero no me mate el señor Parodi por hacerle los ajustes que consideré. Disfrten.

En mi profesión son muchas las horas que tengo que pasar frente a mi ordenador, consiguiendo esa idea la cual parece no llegar nunca. Las horas transcurren, los que fuman colapsan el cenicero, trazamos una línea tras otra y otra, hojeamos una revista, la cerramos, tomamos otra, entramos en la web y hacemos varias búsquedas de imágenes tratando de obtener alguna idea, luz creativa, concepto, ilustración, algo; mientras pasan las horas sentados ahí frente a ese computador, también intentamos dar una vuelta por la sala o un despacho con la mente en blanco mientras el reloj sigue su ritmo habitual.

¡Se acerca la hora de Entrega!

Está bien claro que no hay fórmulas mágicas para la creatividad. SE ES O NO CREATIVO. Pero incluso siendo el más creativo esto pasa, espasmos en blanco (léase por estrés, agotamiento, o simplemente por falta de creatividad temporal) son válidos, incluso en este medio, durante este proceso, independientemente de la actividad que esté realizando o vaya a realizar siempre llevo un block de hojas blancas y mi cámara para apuntar cualquier idea o frase curiosa que escuche, algo que lea o alguna imagen particular que vea el la calle, estos archivos me han sido útiles más de una vez, en los momentos en que me he encontrado mas blanco que mi block. En mi caso y el de muchos creativos, las referencias visuales como revistas, cine, libros o la web entre otros; son recursos esenciales en el proceso de documentación antes de emprender cualquier proyecto. Incluso la música que escuchamos puede influir claramente en nuestro proceso creativo y por ende en el proyecto.

Jamás he llegado a pensarlo, pero si he escuchado la típica frase “todo está creado”. Sin embargo, cada día según mi experiencia, me convenzo más que en este medio no se carece de ideas sino de tiempo suficiente, que va más allá de mantener una charla con un cliente, disponer de un brief “lo suficientemente claro” o sentarnos horas muertas delante de un ordenador a ejecutar algo que aún siquiera hemos tenido tiempo de digerir.

He aquí un poco de mi vida cotidiana, ¿quienes me entienden? mi madre, mi padre, un amigo, una amiga o simplemente otro creativo o creativa que pasa por la misma situación que yo, no es fácil competir pero tampoco es fácil dejar de hacerlo.

domingo, 3 de octubre de 2010

Roraima tuya


Eran las cinco de la mañana del día dos cuando Julio (el asistente del viaje) se avocaba a despertar a todos los viajeros, con un canto particular que invitada a unirse a aquellos que abrían los ojos para un nuevo día; yo como desconocía su lengua y la razón me limité simplemente a ver y tomar algunas fotos de referencia. Luego de esto, el asistente tuvo la amabilidad de servirme un poco de café mientras yo contemplaba la sabana, la selva, nuestra tierra virgen entre colores verdes, naranjas, marrones y respirando el mejor aire que el planeta puede brindar, el puro.

Sin más que un pito, Julio me apresura, “hay que visitarla” dijo, el monte Roraima. Casi me desvanezco cuando lo escuché, sólo imaginar estar frente a tal creación de la naturaleza me achica. Me preparé, estuve lista en catorce punto tres minutos, tan emocionada como una niña en un parque de diversiones, mi sonrisa se perdía en la inmensidad de la jungla verde.

Me explicaron que este día sería el más fuerte, todo el día sería de caminata, cruzaríamos el río Tek y el kukenan para finalmente descansar en la base de la maravilla, hija de tres países. A medida que pasaba el tiempo conversaba con nuestro guía, que poco a poco me explicaba las aldeas que pasamos. De repente una ola de pánico entró en el grupo, estábamos siendo emboscados, nos seguían; me sentí en una película, en cualquier momento llegará el eslabón perdido y dominará a las fieras que nos quieren atacar. Pero en vez de ser atacados fuimos recibimos por una tribu que nos regalaba flores mientras bailaban, cantaban y con pintura natural nos hacían pictogramas en el rostro.

Era la bienvenida al principio de esta majestuosa experiencia, como buena caraqueña estoy acostumbrada al caos y caigo en paranoia, olvidaba que esta selva era de verdad y no estaba caminando en la de concreto, debía dejarme sumergir por la dulzura e imponencia de la naturaleza.

Bailamos con ellos, cantamos y caminaron con nosotros gustosamente, Julio me explicaba que ellos pertenecían a la tribu de los Yanomamis y que sólo ellos realizaban este tipo de rituales a los turistas para que dejaran su espíritu calculador, estafador e insensato atrás y pudiesen tomar con plenitud este viaje, ellos no consideran que los citadinos somos puros y por eso se realiza el ritual de bienvenida.

Entre la conversación y la larga caminata me quedaba sin aire, mi vista sólo divisaba piedras, lodo, tierra y mis zapatos yendo y viniendo; me sentía vencida. Pero justo en ese momento donde iba dejar caer mi morral comenzaron a aplaudir, subí la mirada y ahí se encontraba a los lejos la pureza, lo único hecho vida, el pensamiento hecho fotografía. Quedé atónita, me detuve, cerraba y abría los ojos de forma escéptica, no podía creerlo. Comencé a reírme, corrí sin aliento quería llegar ya, sentirme la más imponente de las mujeres al estar en la cima de tan exquisita obra natural.

Recordé que faltaba 1 día más para llegar a la cima, desaceleré el paso. Llegamos a la base, acampamos, hacían unos quince grados centígrados. Poco a poco por mi chaqueta se colaba el aire y me hacía esclava del clima. Decidí entrar en mi carpa, pero no logré estar mucho tiempo adentro, el atardecer era indescriptible, el cielo sin timidez, mostraba sus naranjas, rosados, morados y la luna develaba su temprana llegada.

Dieron las ocho de la noche, un cielo estrellado fue mi sábana y mi óleo en blanco de sueños.

Doce horas más tardes, estaba lista y desayunada, totalmente activa para culminar mi misión. Comenzamos, 4 horas de caminata entre más selva, los Yanomamis se despidieron de nosotros y nos hicieron otros pictogramas para no olvidar nuestra naturaleza pura y sabia. Llegamos a la mitad del camino, la sabana se veía domable, pequeña, pulverizable, cada paso me hacía más fuerte.

Seguimos nuestro camino, hasta que pise fuerte, no se vislumbraba ninguna subida, lo que teníamos era un inmenso terreno y un frío que doblegaría al más caluroso. La cima, finalmente, el tope de este viaje, respiré profundo mientras abrazaba al aire. Era demasiado tarde para apreciar cualquier detalle, la luz era mínima y el tiempo era nuestro enemigo para armar el campamento. Armado ya, el cansancio se adueñó de mi y mis pensamiento, dibujé en mi gran óleo de sueños una vez más, sólo los cielos de sitios como este te inspiran infinitamente.

Julio, nuestro fiel compañero, tuvo el detalle de sorprenderme, me anunció en secreto que visitaríamos el punto donde esta bella mujer se disputaba por tres nacionalidades, la venezolana, la brasilera y la guyanesa; no lo podía creer, vería lo que siempre me generó curiosidad de niña. ¿Cómo una majestuosidad como esta tiene tres padres, tres territorios y tres grandes guardianes? ¿Tan única es que necesita tanta atención?

Cuando vi la esfinge que identificaba el punto en el que sumergían los tres países sentía unas gotas caer, pensé “no traje el poncho, lo dejé en el campamento” pero no era lluvia, era mis ojos que derramaban la infinita felicidad que sentía, mi rostro dibujaba la sonrisa más pura que había tenido en años.

Es así como describo la experiencia del turismo venezolano, como esta, millones de historias vienen a mi cabeza, cientos de lugares únicos he visitado y lo que siempre comento a mis amigos más cercanos y colegas “quiero conocer mi país primero, sus secretos y encantos; luego iré al extranjero a hacer lo mismo”.

lunes, 13 de septiembre de 2010

El mar que dejaste


La vez de aquel beso, ese beso que nubló mi mente, mi corazón y mis sentidos. Yo sólo vivía para ti. Respiraba y sólo conocía tu piel. No existía otro horizonte, otro atardecer otro amanecer, nada. No existía mundo sin ti.

En la arena mojada me senté a llorar, sintiendo el vacío en mi, estuve así por meses, rogaba que volvieras, hice un mar con mis lágrimas, me veías con indiferencia desde las alturas y usabas mi amor como conveniencia, abriste y cerraste la puerta de mi corazón como preferiste.

El día que decidiste bajar, porque tenías días sin verme, sólo descubriste el mar que hice con mi sufrimiento, y un camino con 4 huellas. Te extrañaste. Fui tu opción y no tu prioridad.

Sonreí a un extraño y me tomó de la mano. No fuiste capaz de nada. Tu frialdad por la inmadurez dejó mi corazón destrozado. El extraño me enseñó una aguja y un hilo, entendí que dolería, pero después de un tiempo tendré mi corazón unido y sano de nuevo.

martes, 7 de septiembre de 2010

Crónicas de un Pub





Pretendía conocer un pub, llegué, había suficiente gente como para sentirme invadida. Yo tenía compañía, pero buscando un trago te vi, fue impresionante, nos vimos. Una conexión fuerte. Él estaba acompañado. Bailé, mucho, me encantaba la música. Te seguía viendo, yo ya era muy evidente, me acercaba para ver si teníamos el mínimo chance de conocernos. Mi compañero ya se sentía incómodo, yo simplemente lo ignoraba, necesitaba mínimo saber tu nombre. Me esforcé.
Pasó un tiempo y yo te seguía viendo tanto como tu a mí. De repente fui valiente y le pedí un cigarro a quien te acompañaba, ella muy amablemente me presentó a su novio y a ti. Dijiste tu nombre y comenzamos a hablar.
Yo terminé por incomodar a mi compañía, pidió que nos retiráramos del local, yo accedí, justo en ese momento se fue al baño. Me estaba dando la oportunidad me acerqué a él le di mi número, mis datos y me fui.
Le escribí a mi mejor amiga, no podía creerlo, le di mi número a alguien que no conozco, a un hombre random, son cosas que no hago, nunca.
Yo lo único que tenía de ti, era el nombre y tu edad. Dejé a tu decisión que te comunicaras conmigo y lo hiciste.
Que bueno se siente hablar contigo. Nuestras rarezas son excelentes.
Espero que el día que no volvamos a ver realmente me abraces.

miércoles, 1 de septiembre de 2010

Estás ahí





Estás ahí, distraído, jugando, hablando. ¿Y yo? Te veo a lo lejos, me gustas, si lo dije me gustas; jajajaajaja, siento que esto es amor de adolescentes, donde de lejos te veo y me imagino una vida contigo. ¿Cuál es el punto de seguir imaginando si tú apenas sabes que existo?

De repente me ves y sonríes, yo no me detengo y me propongo abrazarte. No sé, me provoca besarte, pero me detengo. No conozco nada de tu vida y realmente no conoces la mía.

Verte de lejos, quererte de lejos, que me gustes de lejos es frustrante; pero soy incapaz de serte sincera y decírtelo.

Si, lo sé, soy una cobarde. ¿Cambia el hecho de que te lo diga? si apenas y recuerdas mi nombre.

miércoles, 11 de agosto de 2010

Ella, Él, Ellos y Ustedes


Ella tiene vacíos, algunas veces es feliz y otras no. Es soltera, no le gusta tanto su vida, ni sus decisiones, pero no hace mucho para cambiar su estado actual. Quiere que la quieran sin discriminación alguna. Que no la juzguen. Le falta un abrazo sincero de pareja. Un hombre que la quiera, la respete y ame su esencia.

No pide un príncipe azul, no pide alguien perfecto, sólo quiere amor con honestidad, con pureza y con ganas de estar ahí el uno para el otro.


Él? Jajajaja, él también tiene vacíos, él es soltero, pretende gustarle su vida, aunque su realidad es fuerte y le duele. Él ama salir, conocer gente, compartir. Pero se ve envuelto en banalidades. Quiere sentir lo que en un momento sintió con la mujer de su vida. Él quiere disfrutar su vida, sin ataduras, sin reclamos, sin miedos, sin dolores en el corazón. Él no quiere volver a sentir amor, aunque se engaña y cada vez que ve a Ella su corazón vive de nuevo y late por su amor, pero Él no se lo permite, no quiere sentir, tiene miedo de que le rompan el corazón de nuevo y sabe que no quiere estar con otra persona que no sea Ella.


Ellos, mmmm… ellos tienen vacíos, se conocieron, se amaron y se siguen amando a escondidas, ellos pretenden demostrarle al mundo que no se quieren, que siguieron con sus vidas y que en cualquier momento tendrán nuevas parejas. Lo que ellos no saben es que sus encuentros en secreto, sus miradas escondidas avivan más el fuego y el amor que sienten el uno por el otro. Ellos si, efectivamente tienen vacíos, pero ambos sin ser pareja llenan el vacío del otro.


Ustedes, algún día los verán jugar en la calle, los verán llegar juntos y pretender que son sólo amigos. Usted lo mirará y fingirá demencia. Usted sólo siéntese con las cotufas y disfrute, esto tiene altos y bajos. Tiene sinceridad y mentira, tiene vacíos y vacíos llenos. Usted que los ve, saque sus conclusiones.

miércoles, 4 de agosto de 2010

Nudo de dudas


Yo pienso, pienso y pienso, se arma una telaraña dura y casi irrompible en mi cabeza. Comienzo, nudo por nudo. Tejo conclusiones, sentimientos, dudas, todo. Trato de destejer y nada. Armé algo tan engorroso que destejer no es la opción. Debo caminar en las linderas de la telaraña y enfrentar uno a uno mis nudos. Los nudos más grandes son las dudas. No mis dudas, dudas de ti, de tu sonrisa, tus silencios, no sé nada. Me prometí no volver a pisar el falso ni a ciegas y es lo que estoy haciendo. El nudo es gigante, cambia de colores dependiendo del momento, de tu mirada, cambia de tamaño por las mismas razones. ¿La solución? Tres, sólo he contemplado: 1.- dejar que crezca o desaparezca el nudo a medida que pasa el tiempo, que fluya la duda, que vaya y venga. 2.- cortar la cuerda principal del nudo, sin contemplaciones, sin duda. De raíz. 3.- enfrentar la duda con la fuente principal y comenzar una onda que probablemente lleve intensidades, complicaciones. Yo sólo quiero ser feliz y lo soy cuando estoy contigo. ¿Cómo hago? Este arte no es para mí.